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Vivimos en una sociedad demasiado estereotipada. Tanto que, en ocasiones, los convencionalismos terminan por minar los sueños de muchas personas.

El mundo de la moda, por ejemplo, es un buen referente de esa excesiva rigidez normativa, en la que las tendencias marcan la pauta y nos conducen por la senda de lo previsible. Por suerte, hay personas cuyo talento y fuerza de voluntad se convierten en exponente de la lucha contra lo convencional. Personas capaces de romper con lo establecido y superar los estereotipos que limitan su talento.

Ejemplos vitales que abren la puerta a una inspiradora revolución, movida por el axioma que dice que ‘querer es poder’.

Ese es el caso de Misty Copeland que, a los trece años de edad decidió que quería ser bailarina. Tanto por su edad -según parece ya era tarde para empezar-, como por su especial complexión física, fue rechazada en la academia de baile. A pesar de ello, Misty siguió luchando por convertir su sueño en realidad… hasta conseguirlo.

Y así, aquella niña que fue marginada por no cumplir con los cánones marcados por los estereotipos, se ha convertido en la bailarina solista del American Ballet Theatre, y su historia alimenta el argumento para la última campaña de la marca de ropa deportiva Under Armour.

Al igual que Misty Copeland, el mundo está lleno de personas cuyo ejemplo debe servir de inspiración a tod@s aquell@s que aspiran a proyectar su talento. Una inspiración que en el mundo de la moda, debe servir de acicate para romper con los convencionalismos y abrir la puerta a nuevas formas de ver las cosas.

Porque, en definitiva, la mejor tendencia es aquella que cambia la tendencia.

Porque, en definitiva, los estereotipos están para romperlos.

 

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